5 películas para ver en soledad

 

Todos estamos solos, pero al contemplar una película, la soledad se vuelve más placentera. Nos dejamos llevar por la historia que la pantalla nos revela en tantas cintas inolvidables.

En su libro recientemente publicado por PhotoClub, Solos ante el cine, Pedro García Cueto nos transmite su sabiduría sobre el mundo de la gran pantalla y la literatura, en un tono pensativo y reflexivo. Analiza, examina y profundiza de forma brillante a autores y directores, actores y actrices que han puesto en escena esa soledad que acompaña siempre al ser humano en su trayecto vital.

 

En nuestro post de hoy te recomendamos cinco películas ideales para ver en la intimidad de nuestro salón o de la sala de cine. Solo nosotros y el cine: la pantalla y la historia que nos tiene que contar. Toma nota y haz un maratón de cine los próximos días.

1. Muerte en Venecia, de Luchino Visconti (1971).

La película nos transmite emoción. En las aguas de Venecia, un hombre abatido y triste llega para encontrar una ilusión perdida. Solo y entregado al recuerdo de su mujer y de su hija, conoce a un joven del que se queda prendado. Mientras la gente enferma, Aschenbach sigue al joven por las calles de Venecia. Lo encuentra en la playa y todo un mundo llega hacia él. Solo, sufre el olvido de los seres queridos, su único mundo es la mirada del joven amado.

 

2. El apartamento, de Billy Wilder (1960).

El protagonista vive solo en un apartamento, es el único soñador y educado de una gran empresa. Ocasionalmente, presta su apartamento a sus superiores para sus citas amorosas. Tiene la esperanza de que esos favores le sirvan para mejorar su posición en la empresa.

Siempre saluda a la ascensorista y se quita el sombrero, aún le queda humanidad. Está enamorado de ella, pero resulta ser la amante de uno de los jefes que usan su apartamento. Hombre olvidado, utilizado por todos, demostrará su honradez cuando descubre que Fran va a su apartamento con el jefe Shaldrake.

Todo acaba bien, porque también los solitarios tienen su oportunidad.


3. Taxi driver, de Martin Scorsese (1976).

La guerra de Vietnam ha dejado huella en Travis, insomne. Conduce un taxi y va a cines porno, entre otras cosas. Se enamora de Betsy, que está ayudando en la campaña del senador Palantine.

Triste y paranoico porque Betsy le ha rechazado, se prepara para cometer un atentado. La ciudad está llena de prostitutas y mafiosos y quiere limpiar las calles. Es un hombre herido por la vida que quiere demostrar que existe.


4. Toro salvaje, de Martin Scorsese (1980).

Jake tiene las manos pequeñas para boxear. Traumatizado por esa fragilidad, trata mal a su mujer y discute con su hermano. Su violencia está presente en su vida diaria. Se enamora de una chica joven con la que se casa y a la que también trata mal. Celoso y desquiciado va acumulando desprecios por su forma de ser hasta acabar totalmente solo.

Es detenido por abusar de una menor en el club donde trabajó tras retirarse del boxeo. “No soy un animal, soy un hombre”, dice entre rejas. La vida le ha herido para siempre.

 

5. Lawrence de Arabia, de David Lean (1962).

El protagonista es grande, quiere conquistar el mundo, pero sabe que es inmenso. Muere de una forma absurda en un accidente mientras, a sus pies, existe todo un universo. Se para a pensar: no hay nadie con él, está solo, ha ayudado a los árabes, pero en su interior solo queda un recuerdo. Lawrence ha fracasado, pero tuvo su momento de gloria.

 

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