¿Cómo usar la profundidad de campo en el cine con una finalidad narrativa?

Gustavo Mercado, cineasta y autor del libro La visión del cineasta. El lenguaje de las ópticas, nos explica las claves para usar la profundidad de campo y aplicar el poder de las ópticas, con la finalidad de expresar toda la gama de emociones, temas, atmósferas, subtextos, estados de ánimo y conceptos abstractos en los filmes. ¡Sigue leyendo!

 

Muchos cineastas, principiantes en ocasiones, permiten que las circunstancias de producción dicten el uso de la profundidad de campo y arman la escena, la iluminan y ajustan la apertura de la óptica para asegurar una exposición apropiada. Esta circunstancia hace que no utilicen adecuadamente una de las herramientas cinematográficas más potentes: la profundidad de campo.

La profundidad de campo, o lo que es lo mismo, la distancia por delante y por detrás del punto enfocado que aparece con un nivel nitidez aceptable, se puede controlar de tres maneras:

  • Mediante la apertura de la óptica.
  • Con la distancia focal.
  • Con la distancia de enfoque.

De estas tres opciones, solo una permite mantener el control total sobre la composición del encuadre, que es la apertura de la óptica. Una vez que la posición de la cámara esta decidida, un cambio en la distancia focal no tiene efecto sobre la profundidad de campo porque la cámara se debe desplazar para compensar el cambio de ampliación y de reducción de la imagen y, por tanto, este cambio anula el efecto de la distancia focal sobre la profundidad de campo. Igualmente ocurre al alterar la distancia de enfoque sin cambiar la óptica dado que esto también modifica la composición de la toma.

Por este motivo los cineastas solo tienen la opción de las ópticas para controlar la profundidad de campo, pero ¿por qué es tan importante tener control sobre la profundidad de campo? ¿Es realmente esencial tener una parte borrosa y otra nítida en un encuadre? Desde el punto de vista técnico y narrativo existen muchos matices entre una imagen nítida o borrosa y cada uno de ellos tienen la capacidad de expresar visualmente únicas y dramáticamente efectivas.

Todas las composiciones conllevan al menos dos planos en lo que a la profundidad de campo ser refiere: el plano que muestra al sujeto principal y el plano de detrás, que se encarga de enseñar la localización donde se desarrolla la escena. En la mayoría de las situaciones el plano del sujeto principal se mantiene nítido mientras el otro está borroso aplicando una profundidad de campo corta, pero las lecturas y posibilidades son infinitas: ¿Es necesario que se vea lo que hay detrás del sujeto? ¿Con qué claridad debe distinguirlo el espectador? ¿Hay algún elemento visual que pueda aportar algún significado concreto, abstracto, simbólico o estético a lo que está sucediendo en la escena? ¿Qué significado se le está dando al uso de la profundidad de campo dentro de la estructura visual de la película? Las respuestas a cada uno de estos interrogantes podrían requerir el uso de distintas profundidades de campo.

Una de las recomendaciones que les doy a mis estudiantes para poder decidir la profundidad de campo adecuada para una toma es que tengan en cuenta los elementos visuales de cada plano porque, quieran o no, estarán teniendo un “diálogo visual” entre ellos.

Si vemos una toma en la cual solamente el sujeto principal esta nítido y todo lo demás está borroso, lo más seguro es que el espectador se concentre en el actor únicamente. Pero si decidimos poner la escena, medio nítida o muy nítida tras él el significado será otro totalmente diferente. Cada uno de estos cambios dará lugar a una interpretación muy diferente condicionando la atención del espectador y, por supuesto, la actuación de los actores será interpretada de manera diferentes a causa de cómo se haya utilizado la profundidad de campo.

Por ejemplo, veamos como se usa la profundidad de campo en esta toma de la película Amélie, de Jean-Pierre Jeunet.

 

En esta escena, Amélie (Audrey Tautou) cae perdidamente enamorada de Nino (Mathieu Kassovitz), un tipo excéntrico como ella al cual le gusta recoger fotos desechadas de cabinas fotográficas. La profundidad de campo de esta imagen nos permite ver con nitidez a Nino (sus facciones, su lenguaje corporal, su vestimenta…) y, también a Amélie (su lenguaje corporal y sus zapatos, que en este punto de la historia lo asociamos perfectamente con su personaje). La función narrativa de la profundidad de campo de esta escena es visualizar la conexión emocional que esta ocurriendo entre ambos personajes y por eso se muestra a los dos con niveles de nitidez iguales.

Pero ¿qué pasaría si se hubiera usado una profundidad de campo distinta?

 

En esta simulación hemos utilizado la profundidad de campo para poner a Nino más borroso y los zapatos de Amélie con nitidez. La escena no transmite lo mismo, hemos perdido la conexión íntima entre los personajes. Se han perdido los detalles de la vestimenta y estado emocional de Nino. Y, también, se ha aumentado el punto de vista de Amélie. La intención narrativa de la imagen pierde muchos significados escogiendo esta profundidad de campo.

 

Si lo que hacemos es abrir la apertura mucho más con el objetivo de conseguir una profundidad de campo aún mas corta, la escena se vuelve misteriosa y nos hacemos preguntas del tipo ¿Quién es ese hombre? ¿Será el mismo que había visto antes Amélie? ¿Qué esta haciendo? Además, el estado emocional de Amélie y su conexión amorosa con Nino ya no pueden interpretarse como en la primera imagen. Aquí entran en juego otras emociones como el miedo, el suspense, o la sorpresa al descubrir (en esta imagen no sabe aún quién es) que a quién tiene frente a ella es a Nino.

Al final, tal como mostramos en estos ejemplos de la película Amélie, escoger una apertura u otra para obtener una determinada profundidad de campo requiere la misma precisión y es igual de importante que realizar un encuadrar, diseñar la iluminación de una escena o dirigir a los actores Así que antes de decidir la apertura en una toma piensa cuál es el punto narrativo de la escena, el nivel de nitidez que debo usar para comunicar, qué profundidad debo utilizar en cada plano, qué conexiones visuales se van a establecer entre el sujeto principal y el resto de la escena, qué significado narrativo tendrá en el resto de la película. Hay un mundo de diferencias y matices entre poner tu óptica a f/2.8 o a f/16

El autor de este libro, Gustavo Mercado, es un galardonado cineasta independiente con más de una década de experiencia como escritor, director de cine y director de fotografía. Su primer libro de la seria, The Filmmaker’s Eye: learning and Breaking the Rules of Cinematic Composition ha sido traducido al francés, español, chino, polaco, turco, portugués, japonés y coreano, y es utilizado en los estudios de cine de universidades de todo el mundo. Es profesor de cine, edición, escritura de guiones y producción cinematográfica en la Escuela de Artes y Ciencias del Hunter College de Nueva York.

 

Ejemplos de la película Amélie, dirigida por Jean-Pierre Jeunet.
Bruno DelBonnel, director de fotografía.
Canal +, 2001.

 

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