Aprendiendo a fotografiar gente con Antonio Garci

Fotografiar personas es una de las disciplinas más interesantes y a la vez más complicadas de la fotografía y el fotógrafo Antonio Garci lo sabe muy bien, por eso en su libro, recientemente publicado, El retrato aporta las claves definitivas para convertirte en un experto para captar la esencia de las personas que quieres fotografiar a través de herramientas, técnicas y consejos que ha podido experimentar a lo largo de su trayectoria profesional.

Este libro ofrece a quienes quieren saber más sobre el retrato los conocimientos necesarios sobre el uso y control de la luz y conseguir así un potencial infinito y necesario para recrear ambientes y estados de ánimo. Antonio une teoría y práctica para adentrarse en un tipo de fotografía difícil y apasionante.

Pero hoy en nuestro blog Fotografía con Photoclub queremos daros un avance de lo que vais a encontrar en el libro de Antonio Garci y así empezar a poner en práctica y a retratar personas con un resultado increíble.  “En realidad, hacer retratos no es tan diferente de otras disciplinas en lo técnico; teniendo en cuenta tus diferentes necesidades potenciales, analizar y descubrir qué es lo que necesitas es algo sencillo”, afirma el fotógrafo que imparte cursos en Domestika, es profesor de la escuela de fotografía Too Many Flash en Madrid y tiene su propio canal de Youtube sobre foto e iluminación.

Nos vamos a centrar a continuación, en los consejos imprescindibles para iniciarte en la fotografía de retrato y que están enfocados a cuestiones previas y no técnicas, que muchas veces son las más difíciles de aprender. ¿Preparado?

Desterrando el mito

La pregunta clave es, sin duda, cómo dirigir modelos. “No hay ninguna magia que haga sencillo el arte de posar”, explica Antonio Garci. 

Hay un factor que lo cambia todo, y es la interacción entre el fotógrafo y el fotografiado. Esto hace que mucha gente entre en este mundo sin tener conocimientos técnicos de fotografía, y logren en muchas ocasiones ser bastante exitosos. No hay que despreciar lo técnico, pero es necesario que la fotografía aquí no es el fin, sino un medio. 

Hay libros, cursos, colecciones de poses, pero lo cierto es que a la hora de interactuar con el retratado no hay un manual de instrucciones válido para todo el mundo y para todos los fotógrafos. Y, como bien nos indica el autor, “no debería haberlo, porque de ser así, ¿no serían todos los fotógrafos de retrato iguales?”

La forma en la que cada fotógrafo dirige a sus modelos es, una vez superadas las barreras técnicas, lo que más y mejor identifica a un retratista de otro, y la habilidad que mejor marca nuestro estilo personal, nuestro sello propio. “Esto es algo tan personal que no se puede copiar ni sustituir: es este aspecto somos únicos y vemos a cada persona de un modo diferente. Ese es nuestro valor como fotógrafos de retratos”, concluye Antonio.

Educar el ojo

Muchas veces olvidamos que, al igual que la fotografía de paisajes o la de bodegones, el retrato tiene su propio lenguaje y debemos aprenderlo. Además, no hay un solo lenguaje para el retrato, ya que hay muchos tipos de ellos: corporativo, social, editorial, publicitario, documental… pero ¿cómo podemos educar nuestro ojo fotográfico? Consumiendo imágenes. Ver muchas fotografías, sobre todo afines a nuestro estilo, pero también completamente diferentes. Tienes a tu alcance revistas de moda, la prensa escrita y online, la publicidad… todo te ayudará a que tengas muchas más ideas para inspirar tu próximo trabajo. 

La pintura también puede ser una gran fuente de inspiración, pero también el cine, la televisión y las redes sociales. ¡Todo suma para educar nuestro ojo!

Practicar mucho, muchísimo

Este es uno de los consejos que más repite Garci, porque “a hacer fotografía se aprende haciendo fotografías”. No existen atajos en este sentido y fortalecemos nuestro ojo fotográfico cuantas más fotos realicemos. Todos los días y a varias personas. 

Lógicamente, muchos de vosotros no podréis seguir este consejo al pie de la letra, y haréis sesiones una o dos veces por semana. No te preocupes, simplemente tardarás un poco más en encontrar esa soltura.

Dejarte llevar

No menos importante es el hecho de saber leer tus propias emociones: piensa que cuando retratamos a alguien, lo que obtenemos será la mezcla de lo que la persona transmite, a través de nuestros ojos. Y para que nuestro punto de vista sea único y personal, debemos escucharnos a nosotros mismos, confiando en nuestro criterio y dejando algo de espacio para la improvisación. 

Antonio explica que recomienda prever gran parte del trabajo que se vaya a realizar durante la sesión, incluso realizar un collage con imágenes para usarlas durante la misma a modo de inspiración. Sobre todo, ayudará mucho en las primeras sesiones. Pero seguro que has oído que las normas están para romperlas. Pues bien, aunque lo tengas todo preparado, improvisar te dará momentos únicos y especiales. 

Así que abre los ojos, escucha a los demás, emociónate con sus historias, escúchate a ti mismo y muestra esas historias a través de tu mirada. 

Crear el ambiente idóneo

Aquí entramos en terrenos más prácticos. Ya estemos en la calle, en un parque, en un recinto cerrado, o en un frío estudio, es imperativo que seamos capaces de crear un ambiente favorable, un entorno agradable y propicio a esa conexión de la que hemos hablado. La persona que retratamos debe estar protegida y segura. El lugar debe ser tranquilo, sin mucha gente alrededor, sin distracciones. 

Si trabajamos en un estudio y es posible la temperatura debe ser la adecuada, que disponga de un espacio privado a modo de camerino para que la persona pueda prepararse, cambiarse de ropa o maquillarse. Incluso, poner algo de música puede ser de gran ayuda. 

Algo en lo que el fotógrafo hace especial énfasis es en mostrar a la persona las fotos que estamos realizando. “Necesito que la persona que está conmigo sepa qué estoy haciendo. Necesito que previsualice el resultado, que vea la composición y el plano. De este modo consigo integrar al propio modelo en mi proceso fotográfico y le dejo espacio para que aporte cualquier idea creativa que se le ocurra”, nos explica el autor de este libro.

Desarrollar la empatía

El viejo truco de “a mí me gusta hacer fotos para estar detrás de la cámara y no delante” te puede haber funcionado hasta ahora, pero el retrato juega en otra liga y para jugar necesitas ponerte en el lugar de la persona que tienes enfrente. 

No es fácil ponerse delante de la cámara y hay personas que tienen más facilidad que otras. ¿Cómo podemos pedir a alguien que se relaje si a nosotros mismos nos costaría hacerlo? La respuesta es que, para encontrar la forma de relajar a nuestros retratados, un buen ejercicio es relajarnos nosotros mismos. Así que juega, pon caras divertidas, ejercita tu juego de caderas, tírate al suelo, hazte un autorretrato… y mientras, recuerda cómo te sientes mientras. Experimentarlo te ayudará a entenderlo, y de este modo, al dirigirles, sabrás la sensación que están teniendo. 

En ese momento preciso es donde se produce el “clic”. No te olvides de presionar el disparador.

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